9 años...
Un periodo de tiempo extenso y en el que muchas cosas en distintos aspectos de mi existencia han cambiado. Pero lo poco que se mantiene intacto desde entonces, es mi inmensa admiración por HYDE.
En 2015 y 2016 tuve la gran fortuna de ver a VAMPS en México, ambas presentaciones fueron experiencias que quedaron inmortalizadas en mi memoria y hasta la fecha me siguen pareciendo irreales. Para 2017 llegó aquél espantoso terremoto que provocó la cancelación de su tercer concierto en CDMX y, por diversas situaciones, se me imposibilitó viajar a la fecha adicional en Guadalajara. Y que decir de la desalentadora noticia de hiatus indefinido que cortó de tajo todas mis esperanzas de volverlos a ver. Definitivamente nada pintaba bien.
Durante 9 largos años esperé ansioso y lo más sereno posible por alguna señal de regreso. Giras se anunciaban, giras pasaban, y seguía sin verse con claridad la llegada de esa nueva oportunidad.
Hasta que finalmente, en marzo de este año, el milagro sucedió: tendría el privilegio de ver a mi músico favorito otra vez tras casi una década. Y lo mejor de todo es que no sólo presenciaría su regreso triunfal a tierra azteca, sino que, sin siquiera imaginarlo, se convertiría en la mejor experiencia de toda mi vida.
[27.08.2025] Llegada de HYDE a México.
A diferencia de las dos veces anteriores con VAMPS, no estaba completamente seguro de ir al aeropuerto para recibir a HYDE en su primera visita como solista, principalmente porque nada me garantizaba poder encontrármelo como tanto deseaba derivado de las experiencias previas fallidas, y a eso se le sumó que no iba a poder salir de casa por hacerme cargo de algunas responsabilidades de rutina. Sin embargo, las oportunidades se alinearon a mi favor de último momento y no lo quise desaprovechar, por lo que me mantuve con fe y me dije: "hagámoslo, no pierdes nada intentando".
Ese miércoles me desperté temprano para investigar la información de los vuelos procedentes de Japón, y ya con ella en mano y corroborada varias veces porque ansioso, emprendí mi camino de alrededor de una hora en metro hasta el aeropuerto. Durante todo ese trayecto no supe qué pensar, mi escepticismo y emoción se mezclaron e imploraba que la suerte me sonriera; ya no quería seguir siendo un espectador más.
En la Terminal 1 del AICM me quedé de ver con unos amigos muy preciados quienes también mantenían la esperanza de que se diera ese acontecimiento que podría cambiar el curso de nuestra semana, del mes, y quizás de lo que resta año.
El reloj marcó aproximadamente las 14:10, hora en la que el primer vuelo originario de Tokio de esa jornada aterrizó, incrementando el nerviosismo entre quienes nos encontrábamos ahí. Ese simple anuncio me sentó fatal pero de buen modo (no sé si tenga sentido): estaba mareado y con náuseas, con un hueco y cosquilleo en el estómago, y mis manos temblaban. Pasaron los minutos y aparecieron los primeros pasajeros de ese vuelo, mas no había rastro alguno de a quien buscábamos ni de su equipo.
Dieron las 14:30, las 14:45, las 15:00, y nada ocurría. Ciertamente empezaba a impacientarme y a tener pensamientos un tanto pesimistas (me recordó al 2015, donde lo sacaron por un acceso alterno). Miraba a todos lados, en cada puerta que se abría de la sala para intentar identificar alguna señal sin éxito, a la par que mis síntomas no hacían más que empeorar.
En medio de la incertidumbre, poco a poco distinguimos el emerger de su personal y el reunirse de los mismos a la cercanía... Y entonces, a las 15:16 (sé la hora exacta por el video que grabé), mis ojos enfocaron a un hombre sumamente familiar de cabello gris, con pants, sudadera, gorra, lentes y una mochila, abriéndose paso desde la sala de espera hasta el pasillo principal del aeropuerto: HYDE estaba ahí.
| El saludo. Del video de un amigo. |
Mi mente se transformó en un desastre y mi pulso se aceleró como loco al punto en que parecía el corazón se me saldría del pecho, aún así, puse todo mi esfuerzo para mantener la compostura y darle una cálida bienvenida junto con los demás presentes. Recuerdo que me acerqué un poco más y me dio mucha alegría porque fui la primera persona a la que vio y saludó con un semblante de sorpresa porque alguien de ahí ajeno a los suyos lo conociera. No pude decirle algo porque quedé enmudecido, sin embargo, le hice un ademán sacudiendo mi mano para expresar mi gusto de tenerlo de vuelta. Enseguida vio a los demás, sonriente, pues creo yo no se imaginaba que habría gente para recibirlo en esta cuarta venida.
He de aplaudir la calma y educación con la que actuamos, por lo menos, mis acompañantes y yo, pues muy a pesar de la euforia fuimos respetuosos y no invadimos su espacio personal. Y de verdad que estoy infinitamente agradecido con HYDE porque accedió a tomarse fotos con nosotros con todo y el posible cansancio acumulado por tantas horas ininterrumpidas de viaje en avión.
Cuando fue mi turno y me permitió sacarnos una foto juntos seguía incrédulo, y eso se vio manifestado en la siempre inoportuna torpeza de mis manos (me tardé varios segundos en cambiar la cámara de mi teléfono a la delantera, no respondía por mucho que oprimiera la opción). Parte del staff me apresuró y dijo que estaba prohibido fotografiarme con él, no obstante, un HYDE bastante paciente y amable y que hizo caso omiso a las indicaciones, rápidamente se inclinó hacia mí y no se movió hasta que por fin pude hacer la bendita foto (en la que, a propósito, salgo horriblemente mal. Nunca he sido agraciado ni fotogénico, y aún así creo que eso le da un toque de epicidad por cómo siempre sale bien aún con jetlag encima, a diferencia de uno que, en teoría, iba más "arreglado" y descansado), misma por la que evidentemente agradecí.
Ese pequeño lapso temporal en que toda barrera de distancia se rompió, sirvió para caer en cuenta de cuán real es y que no sólo existe en esos videos y conciertos que tanto he visto desde hace 15 años. Asimismo, no está de más agregar lo HERMOSO que es en persona y el cómo las marcas de la edad le dan un atractivo único que no es posible ver a través de las imágenes que circulan en internet. Y qué decir de su sonrisa... *se muere en modo fanboy*
Tras completar la ronda con un par más de fans que se habían dado cita (éramos como 10 personas en total) y de que nos pidieran más espacio, se inició el recorrido hasta la calle para esperar el transporte que los llevaría a su hotel. En esas instancias también aparecieron los músicos que estarían en escena para traer el caos y la adrenalina al concierto junto con él, aunque de los 5 solamente pude ver a Julian, hico y Yas.
Los escoltamos con la misma consideración y respeto hasta la salida 7 de la terminal, y ya que su vehículo todavía no arribaba para recogerlos, tanto el staff como HYDE apoyaron la moción de continuar con las fotos y los autógrafos para quienes no habían conseguido todavía.
No pretendía irme sin su firma pues era otro de mis objetivos junto con la foto, así que aguardé tranquilo de nueva cuenta y le pedí el favor dándole mi plumón (el cuál ya quedó jubilado al haber estado en sus sacrosantas manos); originalmente iba a ofrecerle una hoja de papel o mi playera, pero terminé tendiéndole el brazo para que me firmara (aquí mi ansiedad me jugó chueco y mi torpeza se manifestó otra vez, para variar), observando con suma atención cómo plasmaba sus trazos en mi piel, mismos por los que expresé gratitud; era tanta la impresión que no supe que HYDE me había agarrado por la muñeca mientras hacía lo suyo, y no fui consciente de ello sino hasta que uno de mis amigos me enseñó el video. ¡¿Cómo rayos no noté ese detalle?!
Ya que obtuvimos esos tesoros tan cotizados y terminó de atendernos a todos (hubo una persona que sí se pasó de gandalla porque le dio a firmar quién sabe cuántos discos), le agradecimos al unísono y él se integró a su equipo, no sin que yo le gritara un: "Bienvenido a México", en inglés, y me diera un: "Grashias", en respuesta (no voy a olvidar su voz tan amable).
Tuvieron que transcurrir entre 5 y 10 minutos más hasta que su transporte finalmente llegó, subieron todo su equipaje y abordaron para retirarse, cobijados por el revolverse de nuestras manos en despedida conforme abandonaban el aeropuerto.
El sentimiento estaba a flor de piel. Ninguno de mis amigos ni yo fuimos capaces de asimilar lo que acababa de pasar (todavía, un mes después, me sigue pareciendo una ilusión y así será por muchos meses más seguramente) y, sobre todo, que hubiera ocurrido luego de 9 años. Tanto insistir, tanto fracasar y probar decepciones, y por fin se nos cumplió.
Y como no podía ser de otra manera, ese mismo día mi amiga (a la que también le firmó el brazo) y yo, sin dudarlo siquiera por un segundo, fuimos a inmortalizar su autógrafo a través de un tatuaje horas más tarde.
No creo en las casualidades, pero sí en que las cosas se dan en el momento perfecto, cuando más las necesitas o demuestras estar listo para recibirlas, y lo ocurrido en esta fecha es clara demostración para mí. En los intentos pasados habían aspectos de mi vida que no estaban bien, es por eso que ahora que los mismos cayeron en un orden, se dio también su jugosa y merecida recompensa.
Faltaban dos días para que se realizara el concierto y ya pintaba para posicionarse como uno de los acontecimientos más increíbles en la historia de este patético personaje...
[29.08.2025] Una segunda primera vez: el día H.
En algún punto supuse que me iba a ser imposible dormir por la noche o que el cansancio no me dejaría andar al 100 (tuve alrededor de 3 horas de sueño), no obstante, nada de eso sucedió y desperté con toda la actitud y la energía para el magno evento. Mi tirada inicial era llegar al Circo Volador alrededor de las 11 de la mañana, mas tuve que apresurar mi salida cuando me enteré de que ya habían varias personas haciendo fila desde bien temprano, e incluso desde la madrugada. Bajo otras circunstancias no le habría dado tanta importancia, el asunto era que, sí o sí, quería estar lo más cerca posible del escenario y nada ni nadie me lo iba a impedir.
A mi arribo a eso de las 9:45 am, los ánimos ya estaban asentados a las afueras del recinto con todos aquellos que acudieron con anticipación, pudiendo distinguir varias caras conocidas así como un montón de nuevas.
En comparación a los dos conciertos anteriores, para este ya no me sentía nervioso, muy probablemente porque todas esas sensaciones se gastaron con la asombrosa anécdota del aeropuerto (sí, voy a estar de insoportable con eso por un buen rato y no es para menos).
En esas largas horas de espera no aconteció gran cosa, salvo la convivencia con mis amistades y el seguir alterados por las fotos y las firmas, y el poder conocer a personas increíbles y bastante carismáticas con las que deseo coincidir en algún concierto futuro. También hago hincapié en toda la racita que me dio freebies, se la rifaron con el detalle.
El reloj marcó las 17:00 y arrancó el ingreso para quienes éramos VIP. Nada más entrar a la recepción del Circo nos dieron el intrigante y tan anhelado regalo sorpresa: una toalla de la gira (que está perronsísima) y el gafete conmemorativo. Había mucha expectativa acerca de lo que esperábamos recibir, y la verdad que no decepcionó y cobró gran significado al saber que ese regalo fue elegido por HYDE especialmente para nosotros.
Durante otros 30 minutos aproximadamente nos mantuvieron formados, y ese lapso también sirvió para quienes querían adquirir mercancía oficial.
Las cortinas se abrieron y aperturaron el paso hacia el escenario, mostrándonos la majestuosidad de la producción de los conciertos de Japón traída hasta este lado del globo, y lo que fue mejor, que no tuve que correr pues cómodamente me tocó lugar en la segunda fila de la zona, un poco a ka izquierda de la parte central; los años pasados se me cebó, pero en este definitivamente podría ver a HYDE en su faceta de showman con apenas escaso metro de distancia.
Ni la aglomeración, el calor cada vez más intenso, y que los pies me dolieran por pasar tanto tiempo sin sentarme y llevar zapatos medianamente altos para ver mejor lograron quebrarme, y resistí hasta el segundo final de esas últimas 2 horas de espera. No estaba dispuesto a regalar mi lugar tan privilegiado o renunciar a mi segundo sueño de esta gira, no de nuevo.
De repente, a eso de las 20:15 hrs, las luces se apagaron para traer consigo el aparecer de los músicos de la banda con sus ya tan características máscaras con luces sobre el escenario, atrayendo consigo los primeros gritos de emoción entre la multitud con su interacción y animosidad contagiosa, y tras unos segundos de oscuridad absoluta, HYDE se posicionó sobre su estrado para dar el banderazo de inicio al concierto, haciendo que el Circo reventara en euforia.
Todo dolor que sentía se desvaneció enseguida y se transformó en éxtasis, en admiración, y en esas ganas de que nunca terminara.
Desconozco cuan alocados fueron los demás asistentes que abarrotaron el recinto (¡se logró el SOLD OUT!), pero al menos en mi área el ambiente estuvo bastante movido.
Las semanas cercanas a la fecha me dediqué a aprenderme todas las canciones que no me sabía bien del repertorio, mas no sirvió de mucho porque mi fascinación me sobrepasó y hubo momentos en los que me enfoqué en sentir y en estar más que en cantar (es por ello también que en esta entrada sólo haré mención de lo más destacable de mi experiencia). Eso sí, cuando no me faltaba el aliento, buscaba unirme a la letra como si pretendiera escupir las cuerdas vocales y dejarlas ahí.
Igualmente he de confesar que tengo lagunas mentales de ciertas partes del show. Hay segmentos que mi mente se negó a registrar por el estado de asombro en que me encontraba y es un tanto lamentable, aunque también creo es indicio de que lo disfruté al máximo física y mentalmente, tal y como me lo propuse. Hubo un incidente que se dio con las personas en la primera fila (si siguen la página de FB sabrán de que hablo), afortunadamente ni siquiera eso pudo arruinarme la noche.
Fueron 2 horas donde se desbordó adrenalina y dopamina puras, en donde el tiempo perdió su curso y el resto del mundo dejó de existir.
Desde el inicio con "LET IT OUT" me dio un subidón de energía y no me contuve las ganas de saltar, aplaudir y hasta de ser partícipe de pequeños mosh que se armaban accidentalmente y por los cuáles acabe adolorido al día siguiente.
Para el primer MC, HYDE se dirigió hacia nosotros dándonos la bienvenida a la gira e intentando hablarnos en español con un: "¡Ya llegué!" en repetidas veces hasta lograr pronunciarlo bien.
En la parte correspondiente al cover sonó "Faint" de Linkin Park. Personalmente me habría gustado muchísimo que cantara "Welcome To The Black Parade", pero mis preferencias dejaron de importar cuando se acercó al espacio enfrente mío y apoyo su pierna izquierda en la valla de separación, permitiendo que lo tocáramos; yo pude apoyar mi mano en su bota y en su pierna a la altura de la espinilla y de la rodilla (desde antes me propuse no ir más allá por mero respeto), solo que se tornó un tanto complicado porque las personas frente a mí me prensaron el brazo entre sí mismas con claras intenciones de lastimarme, provocando que se me adormeciera y doliera (pero aguanté), aunado a que tenía a todos detrás de mí aplastándome, casi sin poder respirar, en su propia lucha por también tener contacto, aunque no me quejo ni los culpo porque aún así fue increíble que, por segunda ocasión en esa misma semana, toda barrera desapareciera y mi tacto quedara con un pequeño recordatorio de él.
"LAST SONG", el momento emotivo de la noche y con un gran performance de él en el suelo y cubierto de sangre falsa que se había puesto desde una canción antes. En la parte final cuando sueltan los papeles rojos desde la parte alta del escenario, me aseguré de atrapar un par de ellos para el recuerdo.
Los ánimos se relajaron un poco y tuvimos tiempo de respirar con la llegada del encore. Para el mismo, Julian, Yas y Kadoshun nos dieron unos minutos de entretenimiento fuera de este mundo, demostrando la calidad altísima que tienen como músicos y ganándose el afecto y admiración de todos.
Kado hizo una competencia de gritos y nos dio un solo de batería. Yas nos deleitó con un solo con el coro del Himno Nacional Mexicano, y Julian se unió a la batalla de guitarras con una breve interpretación de "Raining Blood" de Slayer.
"PANDORA" abrió la segunda parte del concierto.
En sus presentaciones de Japón suele ir a las gradas durante este tema para interactuar con la gente de esa zona mientras dispara con una pistola de agua. Yo creí que no lo haría en sus paradas por Latinoamérica por nuestro nivel de intensidad, sin embargo, se aventuró a llevarlo a cabo y me alegra que se animara porque a mi mejor amiga (ahora no pude pasarlo con ella porque estuvimos en zonas diferentes) le tocó verlo de cerca gracias a ello, además la bautizó porque le dio un balazo de agua en toda la cara.
Y luego, la sorpresa de la noche: la aparición de la emblemática "HONEY" en el repertorio. El recinto de volvió loco por completo en cuanto HYDE comenzó a cantar siendo secundado por todos nosotros al unísono, al punto en que manifestó su asombro con un "¡wow!" por escucharnos cantar con todas nuestras fuerzas hasta eclipsar su propia voz.
Hubo más intercambio de palabras en español: Julian de dirigió diciendo que todos nosotros éramos "bonita", y HYDE, acorde con el tema a venir, se pronunció con un "respiración del agua" que también repitió hasta conseguir decirlo bien, y un "respiración del ruido".
Yo no soy fan ni de KnY ni de las colaboraciones que se hicieron para el mismo, y aún así ahí estuve cantando (wachuwacheado, pero lo hice).
"GLAMOROUS SKY" se tornó especial porque marcó un antes y un después. Sus primeros discos y los más recientes. Mi yo del pasado y el del presente que sigue aquí, disfrutando de todo el talento que tiene para ofrecer. Y por si fuera poco, por tercera vez en la noche se puso cerquísima de mí (la segunda fue durante TAKING THEM DOWN).
Y finalmente "SEX BLOOD ROCK N' ROLL", la clausura perfecta.
Ya que tenía otra pistola de agua sobre el escenario, la tomó para mojar a quienes tenía enfrente y también me dio en la cara (¿Qué otra cosa pudo pasarme? Todo fue perfecto). Sostuvo la bandera tricolor en manos aunque al revés (ya es costumbre suya al parecer jajaja) al son de un "¡Chido México!" (creo que ya se casó con esa palabra chilanga desde 2015) y los agradecimientos por el inolvidable evento que tuvimos, siempre bajo la promesa de regresa al lugar en el que ha declarado sentirse como en casa.
Y como último acto para cerrar con broche de oro, nos alzamos en un grito de victoria porque hico lanzó las baquetas con las que hizo la percusión metálica de SBRNR y mis amigos atraparon una de ellas.
Los 6 fantásticos músicos abandonaron de a poco la escena, regresándonos a la realidad al abandonar el escenario.
No queríamos irnos todavía y permanecimos unos minutos más en nuestro sitio, estando completamente empapado de la playera entre el sudor y el disparo de HYDE, incrédulo por la brutal fiesta que acabábamos de presenciar. Recogí más papeles de "LAST SONG" (renuncié a los otros porque, mientras los agarraba, se enredaron en el cabello de la chica frente a mí :v) directamente del suelo, y entonces, fue turno de despedirnos de ese Circo que albergó el mejor concierto que he tenido en mis 28 años de vida.
He de resaltar brevemente las interpretaciones de AFTER LIGHT, ON MY OWN, TAKING THEM DOWN y SOCIAL VIRUS porque son sencillos de su último álbum que me encantan, y el haberlos escuchado en vivo junto con todos los que conformaron la musicalización de la velada, fue maravilloso.
¿Y qué decir de HYDE en sí? Su carisma y presencia escénica jamás decepcionan, y su voz estuvo impecable de principio a fin haciendo gala de que se encuentra en su mejor momento aún cuando él mismo declarara que ya empieza a costarle trabajo mantener el ritmo derivado de la edad. Esas 2 horas se mostró muy contento y entusiasmado de regresar, y no me cabe la menor duda de que sintió todo el amor de su público mexicano.
Y así es como concluye la trifecta de esta cuarta venida a México (mi tercera viéndolo).
Quedé hecho polvo del cuerpo y mis cuerdas vocales cansadas, pero en absoluto es protesta o arrepentimiento pues esos dolores forman parte de haberlo disfrutado como si no hubiera un mañana.
Esa semana en general fue mágica, inolvidable y perfecta, bien retribuida tras una larga y agónica espera, y ansío con muchas ganas el que pueda repetirse en un futuro no muy lejano pues jamás va a ser suficiente para mí.
Solo me queda decir una cosa más: HYDE, muchas gracias.
Los últimos dos años han sido... difíciles para mí, pero lograste que me olvidara un rato de la realidad y reparaste un poquito de aquello que tú no rompiste.
Ojalá nos volvamos a ver muy pronto...



